En el marco conceptual y teórico de todos los libros que he tenido la oportunidad de leer y consultar, referentes a la manera como la organización moderna enfrenta los continuos cambios de su entorno, he encontrado que llevan a conclusiones muy similares, todas ellas giran en torno a la tecnología.

Laudon (2002), Cardona (2007), Méndez (2009), Velásquez y Collin (2020) todos ellos han escrito sobre la organización moderna y la manera como la tecnología influye en el logro de sus objetivos corporativos a corto y largo plazo.

En la concepción de organización moderna debemos mencionar que todo tipo de empresa que requiera un líder (Gerente, Administrador, Presidente, Director) debe evaluar las competencias necesarias para que este pueda cumplir a cabalidad sus tareas, impregnando eficiencia y profesionalismo a sus resultados.

Estas competencias se desarrollan en diferente medida y proporción, de acuerdo con el nivel de liderazgo que requiera la organización, pero en igualdad de condiciones para todos los líderes que ostenten cargos directivos y deseen sobresalir por sus resultados en equipo.

Por ejemplo, la competencia de la negociación debe ser, por regla general, un requisito de cualquier líder que desee desempeñarse en áreas financieras, sin embargo, el nivel de manejo de la negociación varía de acuerdo con el grado de flexibilidad que requiera su cargo. Será menos flexible un representante de servicios financieros con su cliente del día a día que el gerente de la sucursal bancaria con su mejor cliente.

En este sentido, algunas competencias son indispensables para cualquier líder y el conocimiento y manejo de la tecnología es una de ellas, más que una competencia catalogada como requisito debe considerarse como una competencia aliada del líder.

Son múltiples, innumerables, incontables los beneficios que la incorporación de la tecnología tiene para la gestión del líder organizacional, factores como tiempo, credibilidad, confianza, profesionalismo, agilidad, oportunidad, cumplimiento, rapidez y todos los asociados a la eficiencia y eficacia encajan en este rango.

Transformarse digitalmente no es el único camino, pero si el mejor labrado para que el líder transite hacia el éxito, solo si decide tomarlo conscientemente, de la mano de quien puede acompañarlo, su asesor de confianza.

En múltiples escenarios he visto fracasar prometedores líderes, gracias a su terquedad y exceso de confianza, que sobrepasan sus capacidades; omnipotentes y tercos adoradores del papel, los archivos y las fotocopias que se ahogan en sus propios mares de documentos sin archivar, sin nunca arribar a las playas del orden y aferrados a la balsa de la tradición, que está a punto de naufragar.

El modelo del outsourcing tecnológico cada vez toma más fuerza entre las grandes empresas que han decidido dar el paso a la transformación digital, Sistemas de información, Modelos ECommerce, Portales web, Marketing digital, Posicionamiento de marca, Campañas digitales, Sistemas de contenidos digitales, Repositorios de documentos, Inventarios en línea, Software a la medida, hacen parte de una larga lista de opciones en la canasta de salvación del líder organizacional.

Esta canasta de opciones va de la mano con las capacidades de la organización, el presupuesto, la dimensión, los objetivos y el tiempo que tenga disponible para su implementación, en algunas oportunidades se cuenta con recursos destinados expresamente a este tipo de proyectos, estos son los mejores, los que han sido pensados con tiempo y representan el resultado de un liderazgo estratégico; otros, son soluciones inmediatas a problemas cada día mayores, que buscan tapar grandes deficiencias de la organización con medios, escasos o hasta nulos recursos, son resultado de la improvisación.

Cualquiera que sea el caso, siempre resultan siendo una solución, tanto para la organización como para el líder, la diferencia está basada en la percepción del cliente, los proyectos pensados estratégicamente tienen en cuenta a su cliente como eje central de la implementación, los improvisados tienen como centro el problema.

También debo decir que en mis años de consultoría he encontrado grandes empresas con implementaciones digitales (Páginas web, Software, Sistemas de información, Bases de datos, SAP, ERP…) instalados en sus servidores o en la nube, pero en blanco, sin utilizar, sin actualizar, solo como un trofeo para mostrar, pero no tocar.

Es el momento de aceptarlo, la tecnología es un aliado que llegó para quedarse en nuestras organizaciones, a la espera de que le saquemos su mejor cara, que le exijamos sus mejores pintas y son los consultores tecnológicos los más preparados para compaginar las necesidades de la organización con las oportunidades del mercado.


Este artículo es parte de nuestra serie de publicaciones de invitados. En esta ocasión es un aporte de Iván Gonzalez, Gerente de grupocecor.co