Al ser el administrador de propiedad horizontal el encargado de gerenciar y liderar su copropiedad, es esencial que para que su desempeño se vea reflejado en altos niveles de satisfacción, desarrolle tanto las habilidades comunicativas como las de conocimiento.

Como gerente, el administrador debe ser alguien con un amplio conocimiento de la propiedad horizontal y de la ley 675 de 2001, de esta forma, la toma de decisiones estará basada en la experiencia y en los casos de éxito que ya han proporcionado resultados acertados. Los tipos de características que abarcan el conocimiento, la experiencia y el aprendizaje son denominados como las habilidades duras.

No obstante, para que las habilidades duras generen resultados significativos es fundamental que estén acompañadas de las habilidades comunicativas y sociales. La razón es simple, para liderar a los miembros de una comunidad es indispensable contar con las habilidades blandas como lo son; la empatía, la inteligencia emocional, la negociación, la disciplina y persistencia, esto por mencionar solo algunas.

Quiero evidenciar el uso de ambas habilidades a través de un caso real, el cual sucedió hace poco en mi copropiedad y de esta forma mencionarte como la administradora pudo hacer uso de sus habilidades duras y blandas para dar solución a una situación.

“Hace poco tuve un inconveniente en mi copropiedad, al parecer unos vecinos llevaban varios días colocando música a un volumen muy alto. Lo cual estaba generando inconformidades en otros residentes, debido a los disturbios presentados de forma recurrente.

El sábado pasado, con mi mejor amiga colocamos la música a volumen medio. Esto generó una molestia enorme en los apartamentos cercanos, lo que finalizó en una queja directa a la administradora. En esta queja nos culparon de ser las causantes de colocar la música a alto volumen durante toda la semana y además de realizar fiestas en tiempo de cuarenta. ¡Eso no era cierto!

La administradora se comunicó conmigo por correo electrónico y me comento la situación y las inconformidades presentadas. En el mensaje evidenció gran conocimiento de los nuevos decretos y de la actualización realizada en el reglamento de convivencia de mi copropiedad, donde citó cuales eran los puntos que se estaban infringiendo al realizar fiestas, reuniones y aglomeraciones con alto volumen de forma persistente.

Las quejas fueron corroboradas por algunos miembros del área de seguridad quienes afirmaron de forma incorrecta que mi apartamento era el causante de dichos disturbios. Para finalizar, el mensaje advertía  sobre una posible multa o sanción si se volvía a presentar la misma situación”.

No voy a mentir, en ese momento ¡Me sentí culpada de forma injusta! Por lo cual me comunique con la administradora y le comenté mi inconformidad. Unos días después, la administradora se comunicó conmigo y me expresó sus disculpas por el inconveniente y la confusión, su forma empática y mediadora hizo que la situación se quedará en un mal entendido poco trascendental.  

En este caso, pude comprobar que la persona que ocupa el cargo administrativo de mi copropiedad además de desarrollar y reflejar su amplio conocimiento y experiencia sobre la propiedad horizontal. Es también una persona mediadora, dispuesta a escuchar de ser necesario y es capaz de expresar disculpas y aceptar sus equivocaciones.  

Un caso que pudo terminar en una sanción injusta o en un conflicto fue resuelto y tomado de buena forma, debido a la forma de negociar, mediar y escuchar por parte de quien es la persona encargada de llevar el orden y el control de la propiedad horizontal.

Nos encontramos en tiempos complejos de grandes retos dentro del sector, tanto a nivel económico como social. Por lo tanto, hoy más que nunca es importante que el administrador de propiedad horizontal se enfoque en continuar aprendiendo y ampliando su conocimiento,  sin olvidar que su deber también es brindar herramientas y espacios de atención donde pueda ser empático con todos los miembros que componen su organización.