Es indudable que la tecnología se ha posicionado en todos los ámbitos culturales, sociales, familiares y por supuesto laborales, donde su dependencia es cada vez más acentuada por avances que hacen, no solo el trabajo, sino la vida más fácil.

Drucker, en su libro El líder del futuro, enuncia un artículo de Bridges donde habla del líder en las organizaciones sin puestos de trabajo, haciendo énfasis en este tipo de empresas donde las personas flotan, se mueven, varían, rotan o simplemente no son estables.

Algo parecido a la propiedad horizontal, en donde siempre tenemos personas diferentes al frente de procesos cruciales como seguridad, servicios, proveeduría y ni qué decir de los residentes o arrendatarios, que fluctúan de acuerdo con las condiciones sociales, culturales o comerciales.

Un elemento diferenciador de este tipo de organizaciones son sus líderes, personas con muchas capacidades, destrezas avanzadas y conocimientos de vanguardia poseedores de competencias fundamentales que les permiten identificar fácilmente el potencial de sus equipos de trabajo.

En próximo artículo hablaremos de las competencias del líder en la propiedad horizontal

Una de estas cualidades esenciales es su capacidad de actualización a través de procesos de formación y capacitación en sistemas tecnológicos que faciliten su vida diaria, agilicen su gestión y den un toque más profesional a su desempeño.

El acceso a la información es el diferencial entre una gestión oportuna y un desastre en el proceso de comunicación, contar con datos que podamos transformar en información es un privilegio que se debe aprovechar.

Papeles, archivo físico, hojas arrugadas y volando por la oficina, no son el mejor referente del profesionalismo en el manejo de la información por parte de un administrador, y solo estamos hablando de una parte de la información que manejan, sin entrar en detalles de proveedores, cuentas, permisos, cheques, propuestas, etc…

Este gran volumen de información puede llevar al caos total de la gestión, todo el esfuerzo en atención y servicio se puede ir al traste por una gestión desordenada, esto denota ineficiencia, enredo, turbiedad y hasta mal aspecto.

Recordemos que gran parte de nuestra gestión se hace evidente a través de los procesos de comunicación efectiva que entablamos con nuestros clientes (Residentes, propietarios, Proveedores, Colaboradores) y estos momentos de verdad, en la mayoría de las veces, solo tienen una oportunidad.

La respuesta, la actualización, es fundamental pensar en el futuro, sus competencias deben desarrollarse y así su gestión también se desarrollará, para así tener resultados diferentes.  

Esta es una invitación a distinguir su gestión a partir de la incorporación de nuevos procesos que le permitan centrarse en su gestión y aprovechar las herramientas tecnológicas que tiene a su disposición.

Este artículo es parte de nuestra serie de publicaciones de invitados. En esta ocasión es un aporte de Iván Gonzalez, Gerente de grupocecor.co