Al hablar de Propiedad Horizontal pensamos en edificios, conjuntos, centros comerciales, en la Ley 675 del 2001 y todas las sentencias que han sido necesarias para complementar esta ley. La verdad es que estas referencias constituyen una de las múltiples facetas que encontramos hoy en día, como parte de esa nueva industria que se llama propiedad horizontal, donde se están viviendo toda clase de experiencias relacionadas con nuevas formas de habitar las ciudades y con ello la importancia y la necesidad de administrar y liderar los pequeños territorios, las sociedades y economías que se forman en su interior.

Para comprender de forma más clara lo que hoy vivimos en la propiedad horizontal. Es pertinente remitirnos al año 1948 después del famoso Bogotazo, las ciudades colombianas comenzaron a crecer no solo hacia arriba sino hacia adentro, densificando los territorios, dando un vuelco a la manera de vivir y relacionarse, diferente a la vida de la cuadra, a la vida del barrio, reduciendo la población rural y aumentando la población urbana.

Tal vez, el acontecimiento más importante de la vida vertical en propiedad horizontal, sea la nueva dimensión que fomenta la vida en comunidad. Dimensión que comenzó a estar presente desde 1948 y hoy se refleja en viviendas y apartamentos más reducidos en área, pero con gran dotación de servicios, espacios comunes y amenidades.

Si bien, la nueva forma de vivir promueve la vida en comunidad donde cada residente tiene la posibilidad de conocer a sus vecinos, construir nuevas relaciones de amistad y cumplir con los deberes y obligaciones que recaen en todos los integrantes de estas comunidades y sus territorios. En ocasiones, la vida en la propiedad horizontal sigue manteniendo distante a los miembros que la componen, es común ver conversaciones en las escaleras, pasillos, en vías y senderos, donde el intercambio entre los residentes se refleja en gestos y palabras cortas, donde prima el pensamiento individual; el cual se refleja en una baja participación de las normas, reglamentaciones y procedimientos que regulan los comportamientos, los deberes y obligaciones de los residentes.

Para mantener una convivencia que ampare y se preocupe por el bien común y también del bien individual, la Corte Constitucional en su Sentencia C-153 de 2004 dice: en materia de propiedad horizontal se está en presencia de un régimen normativo especial cuyo objeto es regular una forma de dominio en la que concurren derechos de propiedad exclusiva sobre bienes privados y derechos de copropiedad sobre el terreno y los demás bienes comunes, con miras a la obtención de un fin constitucional, a saber, garantizar la seguridad y la convivencia pacífica en los inmuebles sometidos a ella, así como la función social de la propiedad.

Ante este escenario o contexto nos preguntamos; cómo se debe preparar el Administrador / CEO / Líder para superar y transformar en beneficios, ventajas y cadena de valor cada uno de los elementos citados y conseguir el bienestar general y la felicidad de todos los actores que confluyen en una propiedad horizontal; pues; la respuesta es lograr que el rótulo, la percepción, la idea, el valor y la importancia que existe sobre el  administrador actual, se transforme y podamos empezar a conocer y disponer de profesionales altamente capacitados y con competencias de gran nivel profesional, para enfrentar todos los retos que se encuentran en las ESAL – PH y poder desarrollar y ejecutar un nuevo modelo de administración, gerencia y gestión, en el que se conjuguen todas las competencias y especificaciones de habilidades duras y habilidades blandas que exigen este tipo de organizaciones empresariales.

Este artículo es parte de nuestra serie de publicaciones de invitados. En esta ocasión es un aporte de César Augusto Mogollón Hernández.